SEVILLA

Datos del Pueblo

Setefilla

Pueblo

Tipo de Entidad: Menor: Setefilla

Municipio

Lora del Rio / Comarca: Guadalquivir area metropolitana

Provincia

Sevilla

Comunidad

Andalucia

Habt. / Ine 2004

385

 

Ayuntamiento

Dirección

Plaza de España, 1

Código postal

41440

Teléfono

955 80 20 25/26/27

Fax

955 80 33 78

Oficina Turismo

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Setefilla, el castillo, la ermita, La Hermandad

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Lora del Rio portal forero y noticias del pueblo

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loradelrio@dipusevilla.es

El Consejo de Gobierno ha aprobado un decreto por el que se declara Bienes de Interés Cultural, con las categorías de zona arqueológica y monumento, respectivamente, el yacimiento y la ermita de Setefilla, en la localidad sevillana de Lora del Río. La norma también establece un entorno de protección para el castillo de origen árabe de Setefilla, que ya estaba considerado monumento.

La zona arqueológica, de 175 hectáreas de superficie, comparte el mismo enclave que la ermita y el castillo e integra un conjunto de restos que abarcan desde el segundo milenio a.C. hasta el siglo IV a.C. Su secuencia cultural ofrece un especial interés por cuanto incluye periodos poco conocidos en la Andalucía occidental, como el Bronce Pleno y el Bronce Final.

La primera excavación fue realizada entre 1926 y 1927 en la zona de la necrópolis, donde se exhumaron diez túmulos ocupados indistintamente por sepulturas de incineración y de inhumación, todas ellas correspondientes al Periodo Orientalizante (700-500 A.C). En 1973 y 1975 se encontraron nuevos enterramientos de este tipo. Finalmente, los trabajos realizados entre 1976 y 1979 constataron una ocupación continuada hasta el siglo IV a.C. en el cerro donde se ubica el castillo.

Por su parte, la Ermita de la Virgen de Setefilla es un importante foco de religiosidad popular cuya primera edificación se remonta al año 1280. El templo está dedicado a Nuestra Señora de la Encarnación, advocación con la que se conmemora la fecha de la conquista cristiana de la zona, el 25 de marzo de 1247. La declaración de Bien de Interés Cultural incluye los bienes inmuebles que componen su patrimonio histórico, entre ellos la imagen de la Virgen de Setefilla, del siglo XVIII (la original se perdió en un incendio), y una colección de exvotos de los siglo XVIII al XX.

Setefilla fue durante la Edad Media un importante enclave relacionado con la presencia musulmana, la conquista cristiana y la posterior repoblación de la zona, como prueba su aparición frecuente en los textos de los historiadores de la época. La fortaleza, denominada Chandafilah o Chant-Fila, fue construida entre los años 888 y 912 bajo el dominio de la tribu bereber de los Banu Layt. Tras la reconquista de la zona por Fernando III en 1243, aparece citada por Alfonso X con el nombre de Septefilia o Siete Fillas. El lugar albergó población hasta su definitivo abandono en 1539.

El castillo consta de dos recintos amurallados. Dentro del primer espacio, en el Patio de Armas es visible un aljibe rectangular de pequeñas dimensiones con cubierta abovedada. El segundo recinto, más elevado, se defiende en su flanco meridional por tres torres. De ellas, la que mejor se conserva es la del Homenaje, que ocupa la posición central y presenta las mayores dimensiones.

DECRETO 240/2002, de 24 de septiembre, por el que se declaran y delimitan como bienes de interés cultural, con la categoría de zona arqueológica y la de monumento, el yacimiento y la ermita de Setefilla respectivamente y se delimita el bien de interés cultural castillo de Setefilla, sitos en el término municipal de Lora del Río

Castillo de Setefilla:
El nombre de Setefilla tiene su origen en un topónimo medieval que debía referirse a la fortaleza musulmana situada en la mesa del mismo nombre, y que más tarde se aplicó a la advocación a la que se dedicó la ermita. Durante la Edad Media fue un importante enclave relacionado con la conquista musulmana, la reconquista cristiana y la repoblación consiguiente de la zona y aparece varias veces citado en las fuentes de la época. Tras la conquista musulmana, la región quedó bajo control de la tribu bereber de los Banu Layd, quienes fortificaron el castro de Chadfilah o Chant-Fila entre los años 88&912. En el siglo XII el geógrafo Edrisi la menciona con este último nombre, y más tarde, tras la reconquista de la zona por Fernando III en 1243, aparece citada por Alfonso X con el nombre de Septefilia o Siete Fillas, denominación que engloba un área más extensa y que alude a siete sedes o despoblados, uno de los cuales debió constituirlo el propio castillo. La Mesa de Setefilla se abandona definitivamente en 1539.
A1 castillo se accede por el suroeste, siguiendo un camino, del que aún quedan trazas evidentes de pavimento y de un muro perimetral en el lado oriental. La fortaleza consta de dos recintos morados: en el primero, de mayores dimensiones, se localiza la puerta de entrada, al sur, a través de una torre rectangular que obliga a un acceso en recodo.
Dentro del primer recinto, en el Patio de Armas, es visible un aljibe rectangular de pequeñas dimensiones, con cubierta abovedada. El segundo recinto, situado a una cota más alta que el resto, está defendido en su flanco sur por tres torres. La central, de mayores dimensiones y mejor conservada, es la Torre del Homenaje. El segundo recinto tiene una forma irregular, ya que se adapta al extremo del promontorio sobre el que asienta el castillo. El patio interior es de dimensiones mucho más reducidas que el Patio de Armas y en su extremo norte se halla defendido por otra torre situada en una pequeña elevación natural.
La zona del castillo mejor conservada es el muro de separación entre los dos recintos. En este sector, los lienzos que unen las tres torres centrales son los que conservan las mayores alturas alcanzando el nivel del camino de ronda.
La técnica empleada en la construcción del castillo es mixta, combinándose el empleo de la piedra en las partes inferiores de los lienzos y torres, con el tapial en las superiores. Esta técnica constructiva y ciertos detalles arquitectónicos confirman la cronología islámica de la fortaleza.
 

La ermita de Setefilla y su romería:
Fernando III de Castilla conquista a mediados del siglo XIII la Lawra árabe, importante núcleo de población y centro defensivo entre Córdoba y Sevilla, donándola, inmediatamente, a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén o de Malta, cuyos caballeros habían contribuido a su rendición. Con estos territorios la orden organizó un pequeño señorío que acabó configurándose en una bailía y varias encomiendas, cuya capitalidad residía en la villa de Lora, jurídicamente establecida en la Carta Puebla de 1259.
Su primer centro religioso fue esta iglesia, dotada de un beneficio eclesiástico simple que disfrutaba un prior, freire de un convento sanjuanista de Santa María del Monte de Consuegra, a cambio de servirla. Esta iglesia, documentada en 1280, fue dedicada al misterio de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo y en ella se daba culto a una imagen de la Virgen con un Niño Jesús en brazos, colocada en el lugar más principal del altar mayor en un tabernáculo de madera y con un tapiz con los Evangelistas a sus espaldas. La advocación tenía como justificación conmemorar y agradecer la fecha de la conquista de la zona, que fue el 25 de marzo de 1247, día en que la Iglesia celebra el misterio de la Encarnación.
La villa y castillo de Setefilla celebraba el día 8 de septiembre en los portales de la Iglesia una feria o mercado anual que alcanzaba toda la comarca. A partir de 1259, con la Carta Puebla otorgada, comienza a tener importancia la localidad de Lora, y se produce el consiguiente despoblamiento de Setefilla. Sin embargo, la Iglesia continuó manteniendo la supremacía de la comarca con la conmemoración cada 25 de marzo del día de la Encarnación, en cumplimiento de un voto o promesa que el Concejo de Lora, como cabeza rectora de la bailía, había formulado, probablemente, en conmemoración por la conquista, vinculándose así los siete lugares de la bailía a la fiesta religiosa del día de la Encarnación, a celebrar en la iglesia de Santa María de Setefilla. La ceremonia consistía en una procesión con cruz y clérigos y misa solemne con sermón. La noche anterior tenía lugar una vela pública, ala que asistían devotos de Lora y la comarca. El día de la fiesta, el Concejo de Lora y los clérigos encabezan una procesión desde Lora del Río a la aldea de Setefilla, en cuya iglesia el prior celebraba una misa. La fiesta no carecía de alegría popular, con cantes, bailes y comida, con reparto de pan, queso y vino por el cabildo loreño. Por la tarde se celebraba oficio de Vísperas regresándose posteriormente a Lora.
En 1543 la villa de Setefilla se despobló, marchando sus vecinos a Lora. No obstante, se mantuvo abierta al culto su iglesia prioral. Los cambios de estructura del señorío, unido a la despoblación de Setefilla, hicieron posible que Lora pasase a convertirse en la principal depositaria del legado y promotora del culto.
A mediados del siglo XVI el Concejo de Lora reedifica totalmente el voto del día de la Encarnación, y se estableció que la romería a dicha iglesia se efectuase dentro del plazo de los nueve días siguientes al día de la Encarnación.
La popularidad de la imagen fue la causa de que el Concejo de Lora decidiera conducirla a la villa desde la ermita en procesión de rogativas con motivo de una necesidad apremiante o pública tribulación, epidemia, sequía inundaciones. Estos traslados comenzaron a realizarse desde mediados del siglo XVI. Para facilitar estos traslados y velar por su culto quedaron establecidas en la Iglesia de Setefilla dos cofradías origen de la actual Hermandad Mayor de Nuestra Señora de Setefilla. Existía una hermandad muy antigua, llamada Cofradía de Nuestra Señora de la Encarnación de Setefilla, cuyas reglas fueron reformadas en 1889 y 1926.
La Romería al santuario de la Virgen de Setefilla tiene lugar actualmente el día 8 de septiembre de cada año. La Venida de la Virgen a Lora del Río, se celebra cada 5 años de su vuelta a la ermita y excepcionalmente cuando por razones de necesidad así se estimase oportuno. Por su parte, la estancia de la Virgen en la villa se procura, salvo por gravísimos motivos, que no se prolongue más de dos años.
La ermita, originariamente mudéjar, tiene tres naves separadas por pilares y cubiertas por estructuras de madera. La capilla mayor tiene un tramo cubierto con cúpula sobre pechinas, y otro con bóveda de cañón y lunetos. Posteriores intervenciones han modificado su aspecto, dándole carácter barroco. El exterior está conformado por pórtico con pilares de ladrillo, y contrafuertes en sus laterales y parte posterior. La fachada presenta un arco in antis, a modo de acceso principal, coronado por una espadaña de doble arcada. En su interior se alberga una importante colección de bienes muebles
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